Sobre su pintura
César Mercader me ha causado un problema a la hora de escribir sobre su pìntura. Un problema descriptivo, porque sus cuadros no necesitan más literatura que el contemplarlos. Ellos, y sólo ellos, hablan, te regalan la hermosura del detalle, del color, del dibujo en su máxima expresión, de la vida tal y como es.
Podría en estas líneas disertar sobre el realismo; contarles las evoluciones de la pintura; escribir en torno al Barroco o el Renacimiento, para llegar al final a la obra de este cartagenero de La Aljorra, pero corro el riesgo de rozar lo absurdo o lo cursi, cuando los cuadros de César son un estallido de la naturaleza en su estado más puro y real. Un derroche de sensibilidad que te revienta ante tus ojos. Un deleite para los sentidos supone el seguimiento de sus temas bien tratados en acuarela u óleo.

Este pintor de nuestra tierra ha heredado con legitimidad el gusto de Sánchez Picazo; la delicadeza impresionista de Almela Costa, o el carácter costumbrista de Sobejano.
Es inevitable recordar a estos maestros de la pintura murciana contemplando las flores de César Mercader, y lo mismo me ocurre cuando observo un carro pintado a lápices y qué no decir de sus paisajes en acuarela o grafito.
César me llena la retina de color, el espíritu de belleza y el corazón de esas imágenes de mi huerta, de las flores de mis jardines, de mis frutos y de mi Murcia... como sólo supo hacerlo mi padre.
Las flores son tal y como las pinta César Mercader. Y lo mismo ocurre con sus bodegones, con sus retratos, con el paisaje... todo es verdad y nada mentira.
Poder escribir sobre su pintura no ha sido un compromiso, palabra…
Antonio González Barnés
ex-Teniente de Alcalde de Cultura y Festejos
del Excmo. Ayuntamiento de Murcia.

